Follow by Email

viernes, 20 de mayo de 2011

Otros tipos de violencia psicológica

Aunque no existe una clasificación única de los actos de la violencia psicológica, de acuerdo con Linares (2002), se pueden agrupar en “descalificación”, “desconfirmación”, “mistificación”. Bonino (1999) incluye los “micromachismos” como otra forma de violencia psicológica.
  • La descalificación se refiere al acto en que el agresor resta autoridad, valor y credibilidad a otra persona. Puede ser considerar a una persona como “tonta”, tratarla como inmadura y tomar decisiones sin consultarle, u oponerse constantemente a sus pensamientos y decisiones, haciéndole sentir sin valor o capacidad para realizar ciertas actividades o proyectos.
Una situación común de descalificación en la familia ocurre cuando se otorgan permisos a los hijos. Alguno de los padres autoriza una solicitud de permiso a un hijo y el otro lo desautoriza, argumentando que en una mala decisión, lo cual descalifica la autoridad del primero.
  • La desconfirmación es otra forma de violencia psicológica, y consiste en que además de restar validez a alguna afirmación o decisión de una persona, se ignora su presencia, se le niega la posibilidad de opinar, sin tomar en cuenta que existe.
Todas las formas de violencia tienen el objetivo de restar poder a otra persona, y de obtener una posición de mayor jerarquía en la relación, ya sea con la pareja, en el grupo familiar, laboral o de pares.
Este tipo de violencia psicológica es tanto verbal como no verbal a través de posturas, gestos, miradas, movimientos corporales o expresión de emociones, por ejemplo, una risa burlona.
En muchas ocasiones ni siquiera se escucha a la otra persona, o no se responde a sus opiniones; se considera que simplemente no tiene capacidad para opinar o emitir ideas o juicios que pudieran ser aceptados; esto es, “deja de existir”, “lo que pienses o digas no será importante, ni tomado en cuenta”.
  • La mistificación como forma de violencia psicológica, es una manera discursiva de representación falsa; la intención es confundir, ofuscar, ocultar, encubrir lo que realmente está ocurriendo en la relación o en la familia.
En ocasiones se trata de prevenir o resolver una diferencia de opinión, una contradicción, una incompatibilidad de formas de ver algo, confundiendo la memoria o el pensamiento de la otra persona: “lo debes haber soñado”, implica la acción de una persona sobre la otra cuando niega algo, busca hacer quela otra lo niegue también. Se utilizan frases como: “no es más que tu imaginación”, “inventas las cosas”, “son tus nervios”.
La mistificación funciona para mantener papeles estereotipados y que hombres y mujeres de cualquier edad, condición social y país, continúen reproduciendo estos modelos de conducta.
  • Las Estrategias silenciadoras (micromachismos) son las relaciones entre hombres y mujeres están marcadas por abusos disfrazados, que llevan a cabo los hombres, con la finalidad de mantener a las mujeres a su servicio, a través de ejercer poder y control sobre ellas. En la mayoría de las ocasiones, las mujeres aceptan estos abusos y se someten porque lo ven “normal”, por no discutir, por cansancio, porque vivieron la misma situación en su familia de origen y así lo aprendieron, o porque realmente están convencidas de que su papel es de servicio y entrega hacia los demás.
Que los hombres no participen en las labores domesticas, como tender la cama, barrer, lavar trastos, hacer la comida, es una forma de violencia, que sobrecarga de trabajo a las mujeres, quienes en muchas ocasiones contribuyen a la economía en iguales circunstancias.
En este sentido, es frecuente encontrar familias en las que ambos cónyuges, son proveedores; sin embargo, todas las tareas de la casa, incluyendo el cuidado y la educación de los hijos se delegan únicamente a la mujer, obligándola a un doble, y a veces triple, jornada de trabajo. Estas mujeres están acostumbradas a servir a los demás y no dejan tiempo para sus propios intereses: el cuidado de su salud, sus aspiraciones y gustos personales.
Descubrir este tipo de maltrato casi invisible, necesariamente incomoda a los implicados; sin embargo, la transformación de este tipo de relación, por dolorosa que resulte, surge precisamente del reconocimiento de esos “pequeños abusos”. La identificación de estas situaciones lleva a construir relaciones más equitativas y de cooperación con las mujeres.
La reorganización de responsabilidades, los acuerdos permanentes, el hacer visibles los actos de control y dominio y el poner límites a los abusos, propiciará relaciones más equitativas entre la pareja y con los hijos. Es una creencia errónea atribuir sólo a las mujeres la responsabilidad de las tareas domésticas y a los hombres la economía del hogar. Ambos pueden participar por igual en todas las funciones.


1 comentario:

  1. Como herramienta para la comprensión de la violencia psicológica, está buena. Sin embargo, sería magnífico que se la aplicara para explorar estas formas de violencia sin restricción de género, en mujeres y hombres.

    ResponderEliminar